¿Una alternativa posible al bullying (I)?

En los últimos tiempos somos testigos y a veces partícipes de innumerables noticias relacionadas con la violencia, maltrato, acoso e intimidación escolar entre compañeros, no sólo en el ámbito local sino también nacional e internacional. A este fenómeno se lo denomina con el término anglosajón bullying escolar.
Existen campañas muy difundidas para eliminar el bullying y el ciber-bulling (bullying por medios electrónicos), como “YoLoBorro” en México; el gigante Google lanzó hace tiempo “Rethink”; Unicef lo aborda hace tiempo; a su vez, se crean líneas telefónicas gratuitas; inclusive “Marvel” este año se sumó a una campaña internacional en la cual mostraban cómo los superhéroes (Capitán América, Hulk, Hombre Araña) fueron víctimas también de este fenómeno en algún momento.
Japón -país con una de las mayores tasas de suicidio de adolescentes- bajó la cantidad de casos por el rol más activo de los docentes, pero la consecuencia fue que aumentó el acoso por vía digital (aplicaciones), ya que son más difíciles de detectar. Chile lanza un manual para prevenir el bullying en “respetame.org”, donde se informa y se dan pautas para los mayores.
Vemos así que a lo largo del tiempo fueron realizándose talleres, campañas y se celebraron acuerdos para su abordaje entre distintas instituciones públicas y privadas. Pero lo cierto es que el fenómeno sigue avanzando y creciendo. ¿Alguien se preguntó por qué? Según estadísticas, el bullying no deja ninguna parte ilesa, ya sea de manera directa o indirecta. No es sólo una cuestión de dos (agresor y agredido); se trata de una violencia relacional, social por naturaleza, que tiene efectos muy negativos en el clima del aula y en los procesos de enseñanza- aprendizaje.
Podemos encontrar un abordaje distinto
A esta altura de la lectura, ustedes lectores piensan que la prevención es buena y que todo lo mencionado es correcto, pero quizás sea necesario un abordaje preventivo diferente y empezar a pensar también en un tratamiento serio una vez sucedido, es decir, que estas dos aristas tengan en cuenta las personas, las relaciones y además que sea con un modelo ganar-ganar (donde ambas partes ganen). Sabemos que los acuerdos, campañas y talleres no brindan este abordaje.

Creemos que es posible prevenir y plantear el bullying -un tipo particular de violencia- desde la mediación, con una estructura particular y creada sólo para estos casos, aprovechando su esencia y herramientas. Este contenido no debería ser extraño a la naturaleza de la Mediación.
Antes de bullying, al tema se lo conocía como “violencia/agresión relacional” y algunos mediadores lo manejaban con un enfoque “sistémico y comunicacional” -es decir, no busca los motivos de la existencia de la violencia sino que describe un juego relacional particular que la hace posible y que la sostiene en la historia de las relaciones-. Pero he aquí que cuando aparece la palabra violencia muchos mediadores, sin un análisis previo, y sin considerarla como opción preventiva siquiera, creen que son casos no mediables. Sin embargo, en México y algunos países de Europa la mediación como alternativa al bullying es un éxito, aun con el modelo tradicional. La Superintendencia de Educación (SIE) de Chile, al haber recibido más de 9.000 denuncias en este año, empezó a aplicar la mediación. Los mediadores se pueden postular aquí.
Creemos que sólo conociendo un poco más la dinámica de la relación, en una sociedad dada, identificando brevemente algunas causas generales y particulares de su existencia y su dinámica (mapeo del conflicto en general), podremos perfilar la mediación como una opción seria a los fines de su implementación.
Características y mapeo
Las transformaciones aceleradas de la sociedad, la globalización, la geolocalización, el cambio en las estructuras de las familias, el cambio en el sistema educativo y la mediatización de la violencia, sumado a la marcada estratificación social son, entre otras, algunas causas globales.

Respecto de las partes, a pesar de ser menores de edad, tienen conciencia del conflicto y generalmente una de ellas es un actor colectivo (un grupo contra un menor). Los terceros son siempre de carácter excluidos que participan en el conflicto, como aliados o protectores de alguno de ellos (no hay del tipo “divide para gobernar” ya que no hay conciencia de estrategias, por lo general, en esas edades). Generalmente no hay objetivos incompatibles u opuestos. Esta clase de personas siempre persigue objetivos concretos (continúa).
Fuente: http://comercioyjusticia.info/blog/justicia/una-alternativa-posible-al-bullying-i/

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