La Justicia quiere saber de dónde salió la plata para comprar Ciccone

Un empresario a quien se señala como testaferro del vicepresidente y una sociedad con contratos con el Estado participaron de la ingeniería para levantar la quiebra de la imprenta. El fiscal sospecha de un caso de lavado de dinero. 

Los empleados de la ex Ciccone Calcográfica cobraron su sueldo hace pocos días, es decir,con retraso.
Esa situación los inquietó. Hasta ahora, los salarios se pagaban en tiempo y forma. La empresa tiene un déficit operativo mensual de alrededor de 900 mil dólares.
¿Quién pone esa plata? ¿De dónde salió el dinero para comprar la imprenta privada más importante del país, la única con capacidad para imprimir billetes? La Justicia busca respuestas para esos interrogantes. El juez Daniel Rafecas y el fiscal Carlos Rívolo llevan adelante el expediente del caso que envuelve al vicepresidente Boudou. Ese devenir judicial tiene dos vertientes. La primera trata de determinar si Boudou hizo gestiones –como ministro de Economía– para favorecer a un grupo de amigos, conocidos y allegados que se quedó con la estratégica planta impresora. Y la segunda para halla r de dónde salieron los fondos que le permitieron a la ignota firma The Old Fund manejar un negocio que, de la mano del kirchnerismo iba a ser prometedor: la empresa iba a imprimir billetes de 100 pesos.
Por orden de Rafecas, el viernes se allanaron las oficinas de The Old Fund, una casa de su director, el ex monotributista Alejandro Vandenbroele, y la vivienda de quien fue su esposa, Laura Muñoz, quien lo acusó de ser “testaferro” del vice. La etapa de la investigación por el delito de lavado de dinero será más lenta que la que busca saber si Boudou favoreció desde el Estado a la ex Ciccone.
Este diario pudo saber que, siguiendo la pista del posible lavado de dinero, en la fiscalía de Rívolo comenzaron a estudiar el expediente de la quiebra de Ciccone Calcográfica, la documentación enviada por la AFIP y ,entre otras cosas, el expediente sobre Ciccone que había abierto la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos Tributarios y Contrabando (UFITCO).
Rívolo seguirá la ruta del dinero para averiguar cómo fue que The Old Fund consiguió los 567 mil pesos en efectivo que pagó para levantar la quiebra de Ciccone, en lo que significó su entrada en la compañía.
La Justicia busca determinar cómo se realizaron todos los pagos a todos los acreedores de Ciccone que aceptaron las condiciones de The Old Fund para cobrar la deuda que la empresa tenía con ellos.
Según consta en el expediente de la quiebra de Ciccone, al que tuvo acceso Clarín, los acreedores de la firma eran 48, incluida la AFIP. Algunos de ellos son Allianz Argentina Compañía de Seguro; la Cámara de Comercio Argentino-Brasileña; Deltacom SA; Equipamientos Los Cerrillos SRL; Hagraf; y Swiss Medical Group.
En el expediente de la quiebra, se informa, además, que Vandenbroeleaportó $ 1.800.000 que le fueron transferidos por una empresa concesionaria del Estado, London Supply. Esa compañía tiene lasconcesiones de los aeropuertos de El Calafate, Ushuaia, Trelew; y explota además una zona franca en Puerto Iguazú, Misiones: le fue otorgada por el Gobierno argentino pero curiosamente opera del lado brasileño.
Clarín pudo saber que London Supply informó a la Justicia que el dinero que le transfirió a Vandenbroele ($ 1.800.000) le fue devuelto a la semana porque, según indicaron, se arrepintieron de participar en el negocio.
En la Justicia consta que la devolución de esa plata se hizo a través de un cheque del Banco Macro, de Jorge Brito. El vicedirector de la ex Ciccone, Máximo Lanusse, fue gerente de esa entidad. El Macro, además, le otorgó un crédito a la ex Ciccone. Una trama enredada: el banco también construyó el edifico Madero Center, de Puerto Madero, en el que vive Boudou. A eso se suma que la casa del vice está a nombre de una sociedad, Searen, que es a la vez socia de London Supply.
La ruta del dinero que lleve a los accionistas de la ex Ciccone deberá dilucidar una compleja trama de sociedades. Se sabe que el 30% de la empresa está a nombre de la familia Ciccone y que el 70% corresponde a The Old Fund, que asumió al menos tener un accionista, Guillermo Reinwick. El diario La Nación reveló ayer que el 28 de febrero se oficializó que el 50% de The Old Fund pasó a ser controlado por una sociedad extranjera llamada Dusbel, quien puso para esa operación 2,4 millones de pesos.

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